El valor del equipo humano de la Unidad de Restitución de tierras despojadas

Una nueva generación de hombres y mujeres jóvenes se ha echado sobre sus hombros, por compromiso con el futuro de Colombia, la tarea descomunal de organizar el proceso para restituir los predios que potencialmente se pueden reclamar por los canales creados por la ley de víctimas en los próximos diez años. El desafío del registro de tierras despojadas, que es el instrumento del gobierno, es armar un rompecabezas de un tercio de millón de piezas, en el que cada predio debe corresponder a un derecho legítimo despojado a una familia, para presentar las demandas ante los jueces.

Ese equipo humano de 400 personas, dinamizado por el liderazgo de Ricardo Sabogal, trabaja con entusiasmo y sin descanso en 20 oficinas regionales y una sede central en Bogotá para entrevistar a los reclamantes, reunir las pruebas del despojo, comprobar la verdad de lo ocurrido y estructurar las demandas, una vez incluido cada predio en el registro. La tarea es difícil en muchos casos. Los derechos que se van a restituir estaban mal definidos y reconocidos por el estado, además de mal distribuidos por el oligopolio tradicional de las tierras en el país.

Muchos casos, además, eran derechos precarios de ocupantes de baldíos ilegalmente titulados a grandes propietarios formales de la tierra, en disputa con los campesinos. Otros formaban parte de conflictos entre herederos sin juicio de sucesión. Otros reclamantes vivían de la tierra como tenedores informales, arrendatarios y simples vivientes en ella, expulsados con violencia de sus medios de subsistencia. Muchos predios tienen varios reclamantes en conflicto entre ellos. Otros predios abandonados fueron repoblados por campesinos desplazados de otro lugar.

Todo lo anterior supone que restituir exige también avanzar al mismo tiempo en un ordenamiento y formalización de los derechos de propiedad sobre la tierra, mejorar su distribución y clarificar el dominio para distinguir si los predios pertenecían a la nación, como baldíos, o si habían salido legalmente de su poder a manos privadas. La restitución no puede dejar a su paso un caos de derechos confusos y en conflicto, generador de nuevas violencias, sino un ordenado registro de derechos clarificados, que den estabilidad y garantías de progreso a la población rural y seguridad legal a los empresarios. Cada restitución es, a la vez, un conflicto de tenencia resuelto por el estado, en un trabajo cuidadoso y delicado entre el gobierno y los jueces.

La restitución se convierte entonces en una operación de alta cirugía con graves responsabilidades para sus operadores, pues se intervienen derechos fundamentales de propiedad. Esa intervención no puede hacerse con instrumentos contaminados por intereses creados, ni para favorecer a unas víctimas preferenciales en perjuicio de otras, y menos puede ser delegada a los representantes de la sociedad civil que acompañan a las víctimas. Tampoco puede hacerse en montonera y a la carrera, de manera que por una ventanilla entra la reclamación y por otra sale el título, sin poner en riesgo los derechos legítimos de propiedad.

El gobierno no puede ceder a las presiones que piden la aceleración, para que se restituya en masa sin el debido proceso, para hacer demagogia populista, sino respetar el ritmo con el que crecerán las demandas de restitución en progresión geométrica en los meses venideros, respetuoso de los derechos legítimos de propiedad. El país debe estimular y rodear el trabajo serio y sin pausa del equipo humano de la Unidad de Restitución, para reconocerle que su esfuerzo y dedicación personal solucionará una parte crucial del conflicto colombiano y contribuirá a despejar el futuro de nuestros hijos.

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Acerca de Alejandro Reyes Posada

Abogado y sociólogo. Investigador de asuntos agrarios y de tierras desde 1968. Asesor del ministro de agricultura Juan Camilo Restrepo y de la delegación del gobierno en la negociación del punto agrario de las conversaciones de paz con las Farc en La Habana entre octubre de 2012 y mayo de 2013. Actualmente soy consultor e investigador independiente.
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