PARO AGRARIO: DE LA MOVILIZACIÓN DE LA MASA A LA ORGANIZACIÓN SOCIAL TERRITORIAL

Alejandro Reyes Posada

  • El paro es una momentánea reorganización del poder, con la pretensión de sus promotores de estabilizarse como un nuevo arreglo permanente. La primera cuestión que surge es la legitimidad de los voceros o líderes del paro. Quienes dan la orden de marchar y congregarse asumen la representación de la masa reunida, que, por su parte, clama por tener líderes que hablen por todos. Son líderes curtidos en otras tareas gremiales o sociales, en ámbitos reducidos, que súbitamente se ven como conductores de una vasta energía colectiva a su disposición, que pueden oponer como moneda de intercambio por concesiones o promesas del gobierno, que se traduzcan en decisiones y planes compartidos con ellos.
  • Esa nueva energía colectiva es la fuerza de la masa, a la que se sienten llamados los desvalidos de poder, que sufren limitaciones fuera de su control, pues el número congregado hace crecer el sentimiento de solidaridad y poderío para cada participante. La masa ejerce una fuerza de atracción que crece a medida que se activan acciones de choque con masas rivales, como la policía.
  • La rotura de vidrios, el lanzamiento de piedras y el uso de garrotes, el incendio y el saqueo excitan los sentimientos de los integrantes de la masa, que están dispuestos a acciones riesgosas y aún heroicas a medida que encuentran resistencia. Los muertos y heridos de la masa, o de la masa rival, alimentan el fervor de los integrantes y los convencen de la justicia de su causa, que ahora está consagrada por el sacrificio, con hondo valor simbólico en la comunidad de los creyentes o miembros de la masa.
  • Si la masa es una fuerza que disuelve en su seno las identidades de sus miembros, permitiendoles hacer una descarga de sus frustraciones e impotencia, la fuerza opuesta es la identidad y la individuación, que se extiende a las localidades, las organizaciones, los gremios y los territorios, en la medida que puedan definir su identidad como diferente a la masa. Así como la masa disuelve las identidades, la individuación disuelve la masa desde dentro. El reconocimiento de las especificidades de la población movilizada y la apelación a sus representaciones locales estimula la organización comunitaria de la población, que, como fuerza social, es contraria a la lógica de acción de la masa. Mientras la organización es un vehículo para la formulación de demandas, la priorización, la concertación y la cogestión, la masa es una fuerza de confrontación para la imposición de voluntades o la explosión destructiva. Por eso la mayor eficacia y el mayor poder descansan en la movilización no violenta, que conjuga la fuerza de la masa y la contención y auto-restricción de la organización.
  • En el país han venido creciendo los fenómenos de creación de masas de choque espontáneas y coyunturales, que devienen en linchamientos, asonadas, saqueos y sabotajes por razones locales. Son formas efímeras de descontento explosivo, síntomas de un problema más profundo, que es la destrucción de las organizaciones sociales y la pérdida del capital social que permitía la solución de conflictos. El conflicto armado, el desplazamiento de comunidades, los cinturones de miseria de los refugiados del campo, son factores que confluyen en la pérdida de control de la población sobre sus condiciones de vida.
  • Esta situación hace a la población vulnerable a ser convocada por organizaciones bien estructuradas que pretendan representar fuerzas acrecentadas para mejorar su posición negociadora y su poder relativo, como ocurre claramente en la coyuntura presente con las Farc, que buscan mostrar su capacidad de movilización social para traducirla en ganancias de reconocimiento en la mesa de negociaciones de paz. Igualmente la movilización es aprovechada por opositores políticos, como el Polo o el Centro Democráticos, para respaldar con opinión popular sus ataques al gobierno. Finalmente, líderes de organizaciones sociales o gremiales encuentran rentable encabezar movilizaciones de sus bases para fortalecer posiciones relativas dentro de la organización.
  • El gobierno reconoce la necesidad de reconstruir la capacidad de organización y representación de las comunidades rurales en el posconflicto, para contar con interlocutores con quienes agenciar las políticas para cerrar la brecha de desarrollo y superar la pobreza, y adoptó el enfoque territorial del desarrollo rural. Esto le da un marco de acción para promover el diálogo y concertación con las organizaciones locales de cada territorio, que considera legítimos representantes de los intereses sociales de la población.  Entre mayor fortaleza tengan las organizaciones rurales locales y territoriales, menor vulnerabilidad tendrán para ser manipulados o infiltrados por intereses distintos a los propios.
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Acerca de Alejandro Reyes Posada

Abogado y sociólogo. Investigador de asuntos agrarios y de tierras desde 1968. Asesor del ministro de agricultura Juan Camilo Restrepo y de la delegación del gobierno en la negociación del punto agrario de las conversaciones de paz con las Farc en La Habana entre octubre de 2012 y mayo de 2013. Actualmente soy consultor e investigador independiente.
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