BIENVENIDAS LAS FARC A LA ECONOMÍA DEL REBUSQUE

Publicado en EL ESPECTADOR en 1 de julio de 2018

El proceso de paz con las Farc no desarticuló el sistema de guerra que existe en Colombia, que se ajusta a la definición de las “nuevas guerras” planteada por Mary Kaldor, profesora de la London School of Economics, como una combinación entre violencia política, crimen organizado y violaciones masivas de derechos humanos contra la población. Esta situación configura un sistema de guerra, integrado por redes predatorias que ganan más con la guerra misma que con la definición del conflicto por el triunfo o la negociación, articuladas orgánicamente con el crimen organizado, el rentismo de las élites y la corrupción del sistema de gobierno. Este sistema de poder es el sustituto que llena el vacío del estado de derecho.

La desmovilización de las Farc eliminó la organización de violencia más grande y estructurada, que respondía a motivos ideológicos, pero deja intacta la trama que vincula la incapacidad del estado con la corrupción y el crimen organizado. Si muchos pudieron decir que en la Habana se negoció con una organización de criminales y se hicieron concesiones inadmisibles de impunidad, las Farc están descubriendo ahora con quién negociaron ellas: con un establecimiento político dividido, con la feroz oposición del uribismo al acuerdo de paz y un gobierno terminal que, por falta de capacidad estatal, cumplió a medias lo acordado, para retornar el poder al uribismo para administrar la paz. Bienvenidos a la realidad del pueblo colombiano, que vive en estado de emergencia permanente, y que ha aprendido por experiencia que los exiguos derechos conquistados han costado años de luchas, con muchos muertos, y que nada les llega gratis desde arriba. Bienvenidos a la economía del rebusque y la informalidad, para la que tienen habilidades demostradas.

El sueño de Iván Duque de unir a Colombia con un propósito común de modernización se enfrentará a la realidad de un estado capturado por mafias de la corrupción y el clientelismo, con un bloque de poder reacio a la reforma rural y al catastro moderno, una población campesina, indígena y negra desencantada de las promesas y con una marea creciente de indignación popular que será capitalizada por la oposición en el Congreso y las calles.

Ojalá el nuevo presidente comprenda más temprano que tarde que llegó la hora de terminar de construir un estado legítimo y eficiente, que asegure los derechos de la población excluida y se concentre en los bienes públicos de la seguridad y la justicia, la salud y la educación, el acceso a la ciencia y la tecnología. Ojalá entienda que la reforma rural no era para las Farc sino para llevar el estado a la periferia abandonada y que debía haberse hecho hace décadas para sentar las bases de una economía moderna y competitiva a nivel global.

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Acerca de Alejandro Reyes Posada

Abogado y sociólogo. Investigador de asuntos agrarios y de tierras desde 1968. Asesor del ministro de agricultura Juan Camilo Restrepo y de la delegación del gobierno en la negociación del punto agrario de las conversaciones de paz con las Farc en La Habana entre octubre de 2012 y mayo de 2013. Actualmente soy consultor e investigador independiente.
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